miércoles 21 de octubre de 2009

¿Jornada por la cultura nacional?

Por respeto y solidaridad, Negros pospuso su propia celebración de la cultura nacional este reciente 20 de Octubre. No fue una decisión fácil, primero porque es duro seguir posponiendo intereses y necesidades propias por cuestiones patrias una y otra vez; y segundo, porque lo general sólo existe por lo particular y no a la inversa; es decir, que el mejor y más auténtico aporte al colectivo quizás pase por la realización personal. Probablemente no haya contradicción en el hecho, y el carácter que obliga al liderato reclama la acción constante; y por ese respeto hemos alimentado la lealtad, por amor al individuo que bulle y no puede evitar su arrebato.
En todo caso, con esta explicación necesaria hemos vuelto a posponernos un poco; pero ya con la seguridad de que trataremos el problema de una cultura nacional, o un problema de la cultura nacional; sólo que de modo más suelto, sin ceñirnos ya a la fecha misma, puesto que fue cedida en amistoso afán.

martes 20 de octubre de 2009

¡Blogacción!


viernes 9 de octubre de 2009

¡¿Premio Nobel... y de la Paz?!

La Academia Sueca siempre ha estado en cuestión, pero no ha quedado más remedio que aceptarla; en eso ha consistido su único valor, como el de la ONU y su Comité de los Derechos Humanos. Pero hay que tener cuidado, porque ninguna gloria es para siempre; y menos aún si se la dilapida como en este caso de ahora, que ya pasa de discriminación positiva. Nunca antes se había concedido un premio a futuro, para que alguien haga algo; a ningún científico se le ha premiado por decir que va a inventar nada, se premia lo que está hecho. Más grave con Obama, que no ha sido capaz de un avance en absolutamente nada; con un gobierno empantanado hasta lo poco serio, a pesar de un Congreso supuestamente cómplice que lo que hace es chantajearlo.

Obama lo único que ha logrado ser es un personaje divisivo, y eso es un mérito muy dudoso para premio, y más aún de la paz; y de cierto que debería tener la vergüenza de palmotearle las narices a los suecos, y decirles que relajeen a la más vieja de sus casas; porque esto ya es burla, y no para el mundo, que dejará de tomar en serio a los suecos, sino para él mismo. Si Obama se aparece a recoger su premio —¡con discurso, horror!—, Mc Caín habría tenido razón; y nuestro presidente estaría al mismo nivel que París Hilton y Sarah Palin, para que la muestra sea amplia.

Según esas premisas, a Fidel Castro debieron otorgarle el Premio Nobel de Economía cuando las reformas que acabaron con la ganadería en Cuba y lo de la Zafra de los 10 millones, por ejemplo. Es de suponer que con esa tendencia al fraude, los llamados intelectuales negros cubanos estén muy felices; o quizás no, quizás se den cuenta de que bueno es lo bueno pero lo demasiado no tanto.

viernes 2 de octubre de 2009

¡El dios de la literatura cubana en Estados Unidos!


Entre negro y negro...

sábado 26 de septiembre de 2009

¿El problema negro? - I


Advertencia: La foto de Ortiz y Cabrera es un montaje

Un refrán no muy popular en Cuba, decía que el problema negro era en verdad un problema blanco; es decir, que el conflicto racial en la cultura cubana no era en realidad propio de los negros, sino de los blancos. Eso no se refiere a la cuestión de la inclusión o la exclusión racista, sino a esos reclamos sobre la base de una integración que nunca habría sido un problema. Está claro que esa inclusión sí fue siempre un problema, pero también está claro que ese problema nunca fue cultural; sino que, en todo caso, el planteamiento siempre provino de blancos intelectuales (Cabrera y Ortiz), intelectualoides (Hujum) y snobs (hujum, hujum).

Algo muy llamativo en ese sentido, es la falta de un discurso original negro que sustente esos reclamos de reivindicación; porque, por lo general, los argumentos siempre se remiten a esa base blanca de la antropología de Ortiz y Cabrera. No que ésta no sea valiosa, sino que lo escandaloso está en que eso sea lo único original que se ha hecho; y no importan ni las prácticas de discriminación positiva ni los estudios universitarios, los argumentos siempre terminan referidos a esa dichosa antropología. Peor aún, alimentada por el snobismo de los universitarios norteamericanos, que nunca sabrán si recibieron el "Santo" o fueron simplemente jineteados; o ambas both cosas inclusive, porque esa cultura, en la marginalidad que la hace atractiva, les resultará siempre enigmática y ajena, cerrada.

A nadie debería extrañar que los proyectos de promoción racial terminen siempre liderados por blancos; es sencillamente la tradición —y toda tradición es siempre respetable— que confirma al exergo aunque no sea popular y afecte a la naturaleza del discurso. La realidad no es tonta, es tan viva que no se deja engañar; y quien crea que con discursos oportunos tiene suficiente, en vez del atrevimiento consistente, está destinado a la angustia de su frustración.

domingo 20 de septiembre de 2009

¡Tremendos conciertazos por la libertad!

Dejen la jodedera y la malcriadez, y vayan a gozarse estos conciertazos en los blogs de la Chiquita Mala, Aguaya y Zoe Valdés; eso sí es respuesta, en altura y con nuestro propio tema para la reivindicación. Respeto y comparto con todos aquellos que optan por la triste solemnidad de Decadencia; pero yo prefiero esta apertura alegre, que responde a la bofetada con el gesto desdeñoso. Quien no lo vea se lo pierde, y la pérdida no es ganancia, nunca; quien lo goza se sentirá reconfortado y limpio, porque se va a alegrar con la alegría, y eso es purificación.

viernes 18 de septiembre de 2009

La falsedad del negrismo

No es que no haya precedentes poderosos, porque los hay; pero el carácter, la naturaleza, no se define por las excepciones. Esto es a propósito de la insistencia en un discurso intelectual negrista cubano, que sin embargo no pasa de mero acercamiento antropológico; y eso sin mucha sistematicidad, porque nunca rebasa la inauguración feliz que le hicieran los patriarcas, Lidia Cabrera y Don Fernando Ortiz. Que los negros supuestamente intelectuales cubanos no hayan alcanzado un discurso original, ya es escandaloso; no importa que sea reivindicacionista, porque eso es ambiguo y se presta al fraude político, a la demagogia. En cambio, todo discurso en ese sentido se agota en los padres fundadores, que además eran blancos y snobs.

Hasta en el arte, donde los arquetipos suelen imponerse por su tratamiento espontáneo; siempre, o se queda en el mestizaje, o desciende a esa antropología que revuelve la rumba y no llega al intelecto, se muere en la sensualidad. Si bien es cierto que existe un negrismo de Nicolás Guillén, no es menos cierto que palidece ante el de Ballagas; y más aún, que ese de Guillén perpetúa los tipos del vernáculo y el bufo, que no son precisamente los más inteligentes o halagüeños. Sí existe una búsqueda existencial profunda, como la tragedia de Maria Antonia (Eugenio Hernández); pero ésta no sólo es mestiza —como Oshún, la Caridad—, sino que además no se diferencia en carácter de la más genérica Santa Camila de la Habana Vieja (Brene). La más reciente, el filme Los dioses rotos, vuelve a ser una mestiza; es cierto que marginal, como todo ya en Cuba, pero no hay una que pueda ser una mujer puramente negra.

Es de ahí de donde viene el cansancio, y no porque se trate de una queja sino de un reconocimiento; porque en verdad no existe el ser puramente negro, si hasta la tan antropológica rumba está permeada de flamenco. Es por eso que esto es una ofrenda de paz, que la guerra para valer la pena he de asentarse en algo; y aquí, por lo visto, no hay nada más que mestizaje puro, y nada de intelectualidad, aunque sí mucho de intelectualismo. Curioso que Yemallá, la Virgen negra, sea patrona de la bahía de la Habana; pero eso no rebasa los límites del puerto, y ya el resto es tierra de Oshún.